Liderazgo

Continuamos con el tercer tema de la serie Desgaste en el Ministerio. En esta publicación completamos 12 puntos vitales para recuperarse del desgaste ministerial.

7. No te apresures con el cambio.
El enorme deseo de ver cambios se puede convertir en una enorme ansiedad. El cambio inicia de dentro hacia afuera y es Dios quien lo produce a través del Espíritu Santo. No te impacientes, el tiempo de Dios no es el mismo que el nuestro.

8. Sustituye los hábitos que no son de provecho.
Según nos vamos formando, también vamos adaptando nuevas formas de hacer las cosas y agregamos más intereses a nuestra lista. A veces convertimos en rutina todo lo que absorbemos, que no nos da tiempo discernir qué es de provecho y qué no. Es un tiempo importante para separar la paja del trigo. Un nuevo y buen hábito inicia con el deseo de implementarlo dedicándole fracciones de tiempo progresivas; si hoy fueron 5 minutos, trata de que mañana sean 10.

9. Ten presente quién te llamó y qué te asignó.
No te desenfoques, Dios no se ha olvidado de ti. Si buscas refugio fuera de El, te puedo confirmar que realmente estás perdido y necesitas de emergencia recuperar el rumbo. El llamado que Dios te ha hecho no es para que lo guardes en una gaveta, es para que lo pongas al servicio para Su gloria. Acércate más a Dios, en El hay fortaleza y plenitud de gozo. En El está tu restauración. Tu carrera no ha terminado.

10. Valora el aprendizaje de los momentos difíciles.
Cuando tu vida está en Cristo, dependes de El y vives para El. En cualquier inconveniente que te suceda, por peor que sea, hay una riqueza de aprendizaje, tanto para ti como para otros que estén en ese mismo proceso, o mejor aún, evitarlo. Dios nos ha enseñado que una forma de mantener un árbol en buen estado es cortando las partes secas y enfermas. Te animo a que seas agradecido porque lo mejor está por venir.

11. Aprende a decir NO.
Es difícil decir NO cuando estás acostumbrado a servir, sin embargo es una de las causas por las que un número considerable de líderes se desgastaron. Al envolverse en todo, terminaron cargados y presionados por no ser efectivos en lo que debieron estar enfocados.

12. Vive un día a la vez.
Si has iniciado una etapa de reinicio de funciones, no pongas en tu agenda más de dos asignaciones diarias para que las realices con excelencia y evites estresarte. Ten presente que en el ministerio siempre habrá tareas por hacer.

Mateo 6:34. Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas.

Esperamos que este tema te haya edificado e invitamos a compartir en nuestro formulario de comentarios otros puntos que ayuden a superar una etapa de desgaste de la manera más sana y efectiva.

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Liderazgo

Este es el segundo tema de la serie Desgaste en el Ministerio. Uno de los principales agentes que dificultan salir del agobiante estancamiento espiritual y ministerial es el orgullo.

El orgullo es el disfraz que encierra lo que quieres mostrar de ti y el temor al rechazo por fracasar en lo que se requiere para mantener la apariencia de lo que aún no alcanzas ser. Muchos líderes no piden ayuda porque temen a ser desvalorizados o baje su popularidad.

En esta primera parte nos enfocaremos en 6 puntos vitales para iniciar el proceso de recuperación.

1. Aceptar que llegaste al borde.
Cuando llegas al límite de que te preocupas por hacer las cosas simplemente por cumplir y no en gozarte por estar glorificando al Señor, es como seguir corriendo descalzo una carrera interminable que sólo produce dolor y frustración. Aceptar que no estás en las mejores condiciones y que tus días de trabajo con pasión se han reducido al mínimo, es el primer paso para empezar tu restauración.

2. Detente, es tiempo de simplificar la agenda y delegar.
Durante mucho tiempo, las agendas abultadas han representado un estado de “ser importante”, el problema no está en registrar lo que debe ser realizado, sino, en ser organizado. Así como dedicas tiempo a soñar, también debes dedicar tiempo a separar las tareas por etapas y delegar para no ser estéril en el ministerio. Un ministerio es para trabajar en equipo y no para la gloria de alguien en particular.

3. Buscar ayuda.
Acércate a personas de confianza y fe para solicitar apoyo espiritual, no es simplemente para que te acompañen en el desaliento alimentando tus quejas, sino, para que te ayuden a levantar en oración y aviven tu fe con palabras de vida. Las buenas relaciones son importantes, es necesario comunicar de manera sincera el estado de tu recuperación.

4. Descansar en Dios.
Es fácil decir esta frase, pero vivirla puede convertirse en una gran batalla. Descansar en Dios implica dependencia total de su providencia, es depositar tus cargas delante de El y someterte a su voluntad esperando confiadamente en la obra que hará.

5. Tomar unas vacaciones.
Es necesario dormir bien y preocuparse por una dieta saludable. No puedes tomarte unas vacaciones sin antes haber descansado en Dios porque hay más probabilidad de que no las disfrutes y termines más estresado.

6. No dejes de congregarte.
Que estés en un proceso difícil no es excusa para dejar de congregarte, puede que te tomes unos días libres o unas vacaciones, pero no es recomendable esperar a estar totalmente recuperado para regresar, pues podrías caer en la trampa del aislamiento y vergüenza por la incertidumbre de cómo te visualizarán.

En nuestra próxima publicación abordaremos otros puntos a tener en cuenta para recuperarse del desgaste ministerial. Ninguno estamos libre de pasar por este proceso, pero podemos evitarlo a tiempo.

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Liderazgo

Con este tema iniciamos nuestra serie Desgaste en el Ministerio. Algunos ya hemos experimentado alguna o todas las señales de desgaste en nuestra etapa de servicio como líderes o encargados de un ministerio. El desgaste va más allá de estar cansado o estresado por las tareas del día. Es cuando no ves salida a las consecuencias que aceleran el estancamiento por no haber resuelto a tiempo lo que roba las fuerzas y pasión por lo que amas hacer.

 

No necesariamente tiene que ver con pérdida de fe, pero sí mucho con el descuido en la intimidad espiritual, el manejo inadecuado de nuestro tiempo y recursos, pereza o falta de planificación para expectativas poco realistas.

Hay que estar alerta a las siguientes 10 señales que conducen al desgaste en el ministerio:

  1. Poco interés en la oración y lectura de la Palabra de Dios.

  2. Pierdes la pasión y la motivación que te impulsa.

  3. Escondes o niegas lo que te sucede.

  4. Siempre estás de mal humor con tu familia, equipo de trabajo y amigos.

  5. Crees que tu baja productividad se equilibra con trabajar más horas.

  6. Te frustras por la presión de no presentar los resultados esperados.

  7. No empoderas ni capacitas a tu equipo para tareas con mayor peso de importancia.

  8. Alteras el fundamento e intenciones de tu visión por competir con el éxito de los demás.

  9. Buscas refugio en el aislamiento.

  10. No cuidas de ti mismo.

Ha aumentado la cantidad de líderes que abandonan el ministerio y otros quienes se les ha dificultado reponerse. El próximo tema es Cómo Recuperarse del Desgaste Ministerial. Te invito a compartir en la parte de comentarios otras señales que conozcas o te hayan sucedido.

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