Liderazgo

Cómo recuperarse del desgaste ministerial 1

 

Este es el segundo tema de la serie Desgaste en el Ministerio. Uno de los principales agentes que dificultan salir del agobiante estancamiento espiritual y ministerial es el orgullo. El orgullo es el disfraz que encierra lo que quieres mostrar de ti y el temor al rechazo por fracasar en lo que se requiere para mantener la apariencia de lo que aún no alcanzas ser.

Muchos líderes no piden ayuda porque temen a ser desvalorizados o baje su popularidad.En esta primera parte nos enfocaremos en 6 puntos vitales para iniciar el proceso de recuperación.

1. Aceptar que llegaste al borde. 
Cuando llegas al límite de que te preocupas por hacer las cosas simplemente por cumplir y no en gozarte por estar glorificando al Señor, es como seguir corriendo descalzo una carrera interminable que sólo produce dolor y frustración. Aceptar que no estás en las mejores condiciones y que tus días de trabajo con pasión se han reducido al mínimo, es el primer paso para empezar tu restauración.

2. Detente, es tiempo de simplificar la agenda y delegar. 
Durante mucho tiempo, las agendas abultadas han representado un estado de “ser importante”, el problema no está en registrar lo que debe ser realizado, sino, en ser organizado. Así como dedicas tiempo a soñar, también debes dedicar tiempo a separar las tareas por etapas y delegar para no ser estéril en el ministerio. Un ministerio es para trabajar en equipo y no para la gloria de alguien en particular.

3. Buscar ayuda. 
Acércate a personas de confianza y fe para solicitar apoyo espiritual, no es simplemente para que te acompañen en el desaliento alimentando tus quejas, sino, para que te ayuden a levantar en oración y aviven tu fe con palabras de vida. Las buenas relaciones son importantes, es necesario comunicar de manera sincera el estado de tu recuperación.

4. Descansar en Dios. 
Es fácil decir esta frase, pero vivirla puede convertirse en una gran batalla. Descansar en Dios implica dependencia total de su providencia, es depositar tus cargas delante de El y someterte a su voluntad esperando confiadamente en la obra que hará.

 5. Tomar unas vacaciones. 
Es necesario dormir bien y preocuparse por una dieta saludable. No puedes tomarte unas vacaciones sin antes haber descansado en Dios porque hay más probabilidad de que no las disfrutes y termines más estresado.

6. No dejes de congregarte. 
Que estés en un proceso difícil no es excusa para dejar de congregarte, puede que te tomes unos días libres o unas vacaciones, pero no es recomendable esperar a estar totalmente recuperado para regresar, pues podrías caer en la trampa del aislamiento y vergüenza por la incertidumbre de cómo te visualizarán.

En nuestra próxima publicación abordaremos otros puntos a tener en cuenta para recuperarse del desgaste ministerial. Ninguno estamos libre de pasar por este proceso, pero podemos evitarlo a tiempo.

Autor


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Carlos Muñoz

Director MICC